Accidentes de tránsito: cómo reclamar los daños y qué vía conviene elegir
Qué rubros se pueden reclamar, cuándo conviene la vía administrativa y cuándo la mediación, y cómo incide la compañía de seguros en la estrategia del reclamo.
Los accidentes de tránsito están regulados en el Libro Tercero, Título V del Código Civil y Comercial, y se encuentran dentro de la responsabilidad civil. Si fuiste víctima de un accidente de tránsito, ya sea conduciendo tu vehículo, en bicicleta o como peatón, podés reclamar los daños y perjuicios sufridos.
Una de las cosas más importantes que tenés que saber es que, en virtud de la Ley de Tránsito, es obligatorio que todos los automóviles cuenten con un seguro. Al ser las compañías de seguro más solventes que las personas particulares, siempre va a convenir reclamarle a ella.
Las dos vías para iniciar el reclamo
Al momento de iniciar el reclamo tenemos dos opciones:
- Vía administrativa: reunir la documentación que exigen las compañías de seguros y presentar el reclamo en sus oficinas.
- Vía judicial: iniciar una mediación con la compañía de seguros, que puede culminar o no con un acuerdo. La mediación es una instancia previa obligatoria (conf. ley 26.589) en todo proceso judicial, cuya finalidad es arribar a un acuerdo en el que ambas partes queden satisfechas y evitar un juicio que puede demorar varios años. En caso de acordar, culmina el proceso; en caso de no lograrlo, queda habilitada la posibilidad de iniciar juicio.
En la práctica, lo que vemos es que la elección entre una u otra vía depende de ciertos factores, como las pretensiones del cliente, la mecánica del choque, la compañía de seguro citada y la gravedad de los daños.
La mecánica del siniestro
Respecto a la mecánica, puede convenir iniciar mediación en los casos en que la responsabilidad no sea tan clara y pensemos que la compañía pueda negarse a responder por alguna presunción que nos juegue en contra.
La compañía de seguros
En lo que hace a la compañía, hay algunas que consideramos buenas, otras regulares y otras malas. Podemos iniciar reclamos administrativos en compañías buenas, mientras que en las malas seguramente tendremos que pasar por una mediación. Algunos ejemplos de compañías con buena respuesta son Mapfre, Allianz, La Meridional y Zurich. En cambio, con otras compañías la experiencia suele ser mucho más difícil y posiblemente la única opción posible sea iniciar el juicio, ya que en instancia previa acuden a maniobras evasivas para cansar a quien reclama y no reconocen la indemnización.
La gravedad de los daños
Recomendamos optar por la vía administrativa cuando los daños sean leves, mientras que la mediación resulta más conveniente ante daños más graves. Respecto a esto, cabe resaltar que no es necesario contar con abogado en la vía administrativa, pero sí en mediación.
Por lo tanto, si tuviste un siniestro con daños leves (como un rayón), puede que te convenga iniciar el reclamo por tu cuenta y de esta manera evitar tener que pagar honorarios a un abogado. Claro está, tendrás que reunir la documentación, iniciar el reclamo, negociar, coordinar el pago, etc.
Pero si el choque fue grave, con seguridad convendrá contar con un buen abogado, y sus honorarios se pagarán solo con la diferencia que pueda conseguir, además de obtener un mejor acuerdo.
Los pilares de todo reclamo
El artículo 1716 del Código Civil y Comercial indica que quien ocasiona un daño tiene el deber de repararlo. De eso se desprenden los pilares que debe tener un reclamo.
Un hecho que genere el daño
En primer lugar, tiene que haber un hecho que genere un daño, como puede ser una maniobra imprudente del conductor que le sea reprochable. Es decir, la ocurrencia del choque tiene que ser responsabilidad del tercero.
Algunas compañías tienden a rechazar —erróneamente— los siniestros debido a que su asegurado circulaba por la derecha. Si bien la Ley de Tránsito indica que la prioridad de quien circula por la derecha es absoluta, hay numerosa jurisprudencia en la que se determinó lo contrario, indicando acertadamente que el hecho de circular por la derecha no exime al conductor de manejar prudentemente.
También pueden existir otras variables que hagan que las compañías no quieran responder: por ejemplo, cuando su asegurado es embestido, o cuando circulaba en un vehículo de menor porte, como puede ser una moto. En caso de que tengas dudas acerca de la responsabilidad, consultanos.
El daño
El daño, entendido como todo menoscabo a un bien o a la salud. Así, reclamaremos:
- El valor de reparación del vehículo: para que quede en el mismo estado en que se encontraba antes del siniestro.
- La desvalorización: ya que no vale lo mismo un auto que sufrió un choque y tuvo que ser reparado que otro con las mismas características que nunca tuvo que pasar por un taller.
- La privación de uso: es decir, los días que te viste privado de usar tu vehículo por estar en el taller o por esperar el turno.
- Las lesiones: muchas veces, como consecuencia del siniestro, se generan perjuicios en la salud. Esto representa un daño que las compañías deben indemnizar.
- Daño moral: se entiende como tal a todas las afecciones al espíritu que la persona debe soportar, tal como la angustia y la frustración.
- Otros daños: dependiendo del caso puede haber otros daños, tales como el psicológico, el estético, la pérdida de chance y el daño al proyecto de vida, entre otros.
Cada caso requiere un análisis particular
Como puede advertirse, la indemnización derivada de un accidente de tránsito no se limita al arreglo del vehículo. Dependiendo de las circunstancias del caso, pueden existir diversos daños indemnizables cuya procedencia y cuantificación requieren un análisis particular.
Asimismo, la estrategia a seguir dependerá de múltiples factores, tales como la mecánica del siniestro, la entidad de los daños, la prueba disponible y la compañía de seguros involucrada. Por ello, no existe una solución única aplicable a todos los casos.
Si sufriste un accidente de tránsito, ya sea como conductor, acompañante, motociclista, ciclista o peatón, podemos analizar tu caso, evaluar la responsabilidad de los involucrados y asesorarte sobre la vía más conveniente para obtener la indemnización que corresponda.


